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  • 4-3 Orar siempre, apartarse para orar

En todos los niveles de formación hemos hablado sobre la oración personal, y es simplemente por que la oración es el alimento diario para nuestra alma, y uno de los alimentos más importantes para nosotros.

1. Lo más importante de nuestra vida espiritual es estar atentos al Señor

  • La misma Palabra de Dios nos lo dice. Lc. 10,41
  • Orar para el cristiano es como pedir las instrucciones antes de iniciar nuestro día de trabajo, sin esas instrucciones nos es difícil manejarnos en las diferentes áreas de nuestra vida. Ej. Santa Teresita.
  • Cuando sea posible es necesario simplemente olvidarnos del tiempo y hablar con Él.
2. Como debemos orar
  • Cerrar las puertas externas e internas.  Poner toda preocupación a los pies del Señor. Hablar claro y directo. Mt 6,6
  • La oración tiene que ser íntima, espontánea, no llena de palabras sino llena de corazón.
  • La oración tiene que ser profunda y contemplativa.
3. Cuando debemos orar
  • Jesús oro en todo momento: antes de comenzar su ministerio, cuando fue bautizado, antes de elegir a los doce, en la transfiguración, oró por los suyos, por nosotros, antes de su pasión, en su crucifixión. Toda su vida fue oración y así debemos también ser nosotros, y es la única manera de crecer en la vida del Espíritu. Lc 18,1-5
4. Que es hacer oración
  • Es relacionarnos con nuestro Padre en Cristo guiados por el Espíritu.  Es establecer nuestra relación de hijos, de amigos y criaturas con nuestro Creador.
  • Jesús por medio de su Espíritu nos conduce a su Padre, nos une a su Padre, solo nos queda recibirlo abriendo nuestro corazón; Él quiere dársenos en la oración.
  • Aunque nuestras palabras e intentos de dialogo con Él muchas veces sean solo un balbuceo Él quiere oírnos y enseñarnos a hablar con Él.
  • Es hablar con honestidad, con humildad, sin resentimientos y abandonándonos en Él.
5. Como comenzar

Vamos a centrarnos en el método llamado Lectio Divina, que es la lectura de la Palabra de Dios de una forma reflexiva, y comprende cuatro (4) pasos.

Lectura de la Palabra

  • No debe ser como para instruirnos, sino como el trampolín que nos lanza a la profundidad de la oración.  Escoger un salmo, una lectura bien puede ser la del día en el Misal o alguna que sintamos que el Señor nos pone en el corazón u hojeamos la Biblia, y detenernos cuando hemos encontrando una palabra, un versículo o versículos en los que sintamos el Señor nos llama a reflexionar.

Reflexionar

  • Es dejar que la verdad leída penetre en nuestro corazón hasta que la asimilamos, dejando que se convierta en nuestra para poder así aplicarla en nuestra vida en forma concreta, o para saber aplicarla en situaciones que hemos vivido, estamos viviendo o que viviremos.

Orar

  • Centrados en lo que hemos entendido pedirle al Señor que derrame la gracia que necesitamos para poder aplicar lo que hemos entendido.

Contemplación

  • Es el dialogo directo, es la meta de nuestra oración. Es cuando el Señor con su Espíritu toma control de nuestro ser y nos dirige hacia donde el quiere haciéndonos entender o ver lo que Él considera oportuno.  Es simplemente ver y dejar que sea Él que nos explique o revele.
  • Por lo general toma tiempo lograr llegar a la contemplación, ya que es un proceso para la persona promedio, pero hay personas a las que Dios ha dotado de forma especial y para ellos es natural el elevarse a la contemplación.
  • No siempre son los mismos pasos a veces el Señor puede llevarnos directamente a la contemplación.
6. Algunos consejos para comenzar nuestra oración
  • Confiarle al Señor nuestra familia.
  • Confiarle nuestras preocupaciones, pasiones, presiones, todo lo que nos preocupa.
  • Ya entregado todo pedirle que nada nos perturbe mientras estamos con Él.
  • Encontrar una posición cómoda y sana, porque se ora con todo el cuerpo.  Respirar profundo y buscar aquietarnos o pedirle al E. S. que nos aquiete.
  • Desnudarnos hablando sin justificaciones, diciéndole las cosas como son.
  • Cerrar las puertas de nuestro corazón a toda influencia que no sea Él.
    Lc 19,5; Ap 3,20.
Gracias por visitarnos, que Dios te colme de bendiciones.